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5 sugerencias para cuando vas algún sector natural a escalar.

Felicia Line, escaladora y consultora especialista en cambio climático y políticas forestales (básicamente un chuzo de ser humano) nos da 5 sugerencias ambientales para tener en cuenta cuando visitas algún sector natural para escalar.


Cuando arrancamos con PRIMATE, teníamos claro que la misión era el desarrollo humano mediante la escalada. Parte del desarrollo humano es el cariño y cuidado que le traemos al medio ambiente. Constantemente buscando formas de traer la conversación a la mesa. Por esta razón nuestros entrenamientos PRISMA incluyen algún contenido que nos inspire a pensar sobre el impacto que tenemos en nuestro planeta tanto como humanos y escaladores.

Hace unas semanas atrás, Felicia, dueña de un gimnasio de escalada en Chiapas (@larocachiapas), entrevistó a Feli y de ahí nos pusimos en contacto para escribirle un plan de entrenamiento. 

Al revisar la valoración de Felicia, me dí la buena sorpresa que ella se informaba diariamente de temas ambientales. La sorpresa viene de que nunca hemos recibido esa respuesta, en realidad no esperaba que alguien fuera a contestar ´Todos los días´. 

Esto me hizo abrir un nuevo tab en mi buscador y fue cuando me di cuenta que ella además de tener un gimnasio tiene una carrera profesional en materia ambiental. Tengo que admitir que ya me dió un poco de vergüenza incluso compartir el poquito contenido que incluimos en Prisma.

“¡Bro! Ella es una pro en materia ambiental. ¿Creés que le interese alguna de las películas que compartimos?” - le dije a Feli

Luego de pasar el umbral de “¿cómo pregunto esto?” - que me duró 3 minutos -  le consulté a Felicia si nos puede compartir un poco de su conocimiento. Aquí les dejamos 5 sugerencias para tomar en cuenta cuando vamos a la piedra: 

  • Obviamente como escaladores responsables deberíamos respetar y seguir la ética de “no dejar rastro” - lleva tu basura, entierra tu desecho orgánico si te agarra la necesidad en el monte, utilizar los senderos señalados, no usar un exceso de magnesia… pero cómo podemos lograr un cambio colectivo para aumentar conciencia y proteger las áreas naturales que gozamos a través de la escalada?  Aquí van algunos tips:

  • Como grupo o gimnasio, puedes organizar o participar en jornadas de limpieza de montaña y acondicionamiento de senderos  - o lleven bolsas para recoger basura en el camino todas las veces que salgan a la naturaleza. ¿sabías que correr y levantar basura (plogging) ya es deporte en algunos países?!

  • A veces el acceso a las zonas de escalada pueden ser contenciosos o conflictivos - trata de llevar de manera armónica con los dueños de los terrenos, respetando reglamentos, no utilizar bocinas con la música a todo volumen, no acampar de manera ilegal, usar correa con su perro donde sea apropiado, levantar sus desechos y respetar cuotas de acceso cuando se aplica. 

  • Aliar con grupos de conservación y ciudadanos para elevar conciencia sobre la importancia de conservar estas áreas naturales y mantener el acceso al público de las zonas de escalada - por ejemplo organizar caminatas y actividades para el público en general, videos informativos, elaboración de señaléticas, peticiones ante las autoridades locales en caso de amenazas a estas áreas, etc.  No subestimes el poder de la acción colectiva - en el caso de nuestro grupo local iniciamos una petición en línea cuando una de nuestras áreas de escalada estaba en peligro de cambiar a uso habitacional y bloquear el acceso para siempre - logramos recaudar casi 20,000 firmas y hicimos una rueda de prensa con otra organizaciones locales, logrando que se detuviera el permiso y las construcciones! 

  • Comparte tu deporte con jóvenes y personas ajenas al deporte  -  a veces la escalada puede ser un deporte egoísta y elitista, pero compartir con personas que normalmente no tienen acceso a ese tipo de deporte es muy gratificante y puede ayudar hasta cambiar vidas y abrir nuevos panoramas!  Así que deja tu proyecto por un día y ponte a hacer belay  - los jóvenes sobre todo que tienen más contacto con la naturaleza son más propensos a apoyar iniciativas de conservación, y es saludable para su mente y cuerpo despejarse, retarse y respirar aire fresco! 

¡Gracias Felicia por la buena onda y el tiempo para ayudarnos a escribir este blog!

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3 pasos para saber que debo mejorar

Muchas veces tomamos como proyecto alguna ruta que nos rete o que nos motive, y comenzamos a planificar un entrenamiento para poder escalar nuestro proyecto. 

Cada plan de entrenamiento tiene un o dos objetivos. Por lo general estos se escogen de tal manera que nos ayudan a superar nuestras debilidades y así ubicarnos en una mejor posición para tener éxito.

Aquí les dejamos un método que pueden utilizar para identificar cuales son las debilidades que tiene. Se basa en una técnica que en Primate llamamos OEA (observar, escribir y analizar)

Empecemos con lo primero: Observar 

¿En que momento es que fallo?

Escalar es un deporte de habilidad y sus componentes no se pueden reducir a solo decir que me hace falta fuerza o resistencia. Un movimiento de escalada involucra la coordinación de varios músculos y no sólo eso, también hay un gran componente mental que no podemos dejar de lado.

Son tantas cosas que funcionan al mismo tiempo que puede ser abrumador identificar que puede ser lo que necesita un ajuste. 

Un consejo para hacer el proceso más sencillo es observen en que momentos de la ruta se caen. Las siguientes preguntas le pueden ser de ayuda para identificar las áreas que talvez necesiten entrenar.

¿Me caigo antes o después de la crux? 

¿Me caigo entre movimientos o cuándo trato de sostener una posición? 

¿Me estoy cayendo por mi limite físico o porque mi mente no me está ayudando?

Con esto en mente podemos pasar al segundo paso: Escribir

Al principio, yo no era muy fanático de tener un libreta de entrenamiento. Solo con ver lo que había en mi hoja de entrenamiento era suficiente. Mantenía un registro mental de todos mis hábitos. Esto no dio los mejores resultados a largo plazo.  

Entender nuestras debilidades es entender nuestros patrones y hábitos. Una libreta nos ayuda a retener toda esa información para ir tallando nuestros planes y sesiones de entrenamiento. Podemos comparar con más detalle nuestro progreso y nuestro estado anímico en cada paso de ello. 

Aparte de las respuestas de las preguntas de arriba también puedo escribir en mi libreta:

Las rutas que hice cuando entrené 

Como me sentí antes, durante y después del entrenamiento

Los tiempos de descanso (super importante) 

El peso que agregué

Ahora que estamos consciente de estos patrones y tenemos nuestra libreta con información pasamos a lo siguiente: analizar.

Aquí podemos separarlo en dos partes. Analizar nuestra forma de entrenar y contexto.

Nuestra forma de escalar no solo se limita a los ejercicios que hago y a las cargas que utilizo. También incluye la organización de mis sesiones, la cantidad y calidad de descanso que tomo, la especificidad de mis ejercicios y hasta nuestra actitud.

Algunas de las preguntas que se pueden hacer son:

¿Cómo me siento al final de la semana?¿Estoy tomando suficiente descanso para maximizar mi recuperación? - ¡A mí me tomó mucho tiempo entender esto! Pensaba que entre más hacía, más iba a mejorar. Yo quería entrenar todos los días. Incluso pasé un año y medio lesionado por no querer aceptar que debía bajar el ritmo. Cuando tomé mi mayores brincos de nivel casualmente coinciden con los meses decidí descansar lo apropiado.

¿Los ejercicios que estoy haciendo son lo que mejor se acomodan a mi metas? - La escalada es un deporte de habilidad entonces pensar el tipo de agarres que utilizo también es importante. Si busco desempeñarme en extra-plomo los beneficios de entrenar en el slab o en la placa no van a ser lo mejores. 

¿Estoy tratando de hacer muchas cosas al mismo tiempo? - Hay un tiempo para entrenar cada cosa. Tratar de mezclar todo en una sesión solo disminuye la calidad mi ejercicio y hasta puede inducir una lesión. 

¿Me estoy poniendo en la mejor posición para tener éxito? - Aquí pensemos con quienes entrenamos, la hora que entrenamos y lo que comemos antes de entrenar. 

3- Analisen el contexto:

No tomen las situaciones por su primera impresión. Generalmente la respuesta va más allá de eso. Nuestra falta de fuerza puede venir de un mal acomodo del cuerpo en la pared, y nuestra falta de resistencia puede venir por una mala ejecución de la técnica. Para esto pueden utilizar la ayuda de un amigo, compañero de entrenamiento o un entrenador. 

Con la ayuda de ese tercero también pueden entender como las situaciones de la vida pueden estar afectando nuestro desempeño. El estrés de una situación familiar, afectiva, académica o laboral si afecta. Somos humanos debemos siempre recordar eso. No somos maquinas que pueden operar al 100% siempre. 

El trabajo de nosotros en Primate lo enfocamos en entender todas estas aristas y buscar técnicas de ayuda. No es solo poner ejercicios y gritar apoyo. Es tener una relación con cada una de las personas que deciden entrenar con nosotros, entender su contexto y guiarnos para mejorar, en lo que sea que eso signifique.

  • Feli.

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Cuando estás proyectando y no te has dado cuenta.

Una historia de una ruta, obsesionarte y pasarla bien por Manri

Hace unos días Feli escribió sobre su manera de proyectar. Así que me pareció interesante hacer un poco de análisis de mi forma, y como lo que más me gusta es contar historias lo hice de una manera más anecdótica que metodológica.

Mi primer proyecto oficialmente fue una ruta que se llamaba “La Virgen”

Un poco de su biografía: La ruta era una grieta, que nunca fue liberada en tradicional, y tenía unas 4/5 chapas. Quedaba en Río Oro, un sector clásico hasta que fue enterrado vivo por el escombro ilegal tirado desde el lote por donde se accesaba. Esto es triste e importante, al ser cerca de la cuenca del río el/la dueña de la propiedad aplanó y lanzó el resto de tierra “al hueco”, cuenca del Río Corroges (espero tener correcto el nombre) que resulta era la casa de algunas míticas rutas como: La media luna, El pedo loco, La virgen, La comadreja enchilada, La caja de leche, La galleta de soda, Mátanga, La viagra, La chimbombina y El pecho del palomo. *Gracias a Gino por la ayuda recolectando los nombres de las rutas e historia de La Virgen.

La hice mi primer proyecto sin saber si quiera que la estaba asumiendo así. Empecé a ir a Río Oro porque podía encontrarme ahí con amigos y escalar por la mañana en piedra antes de ir al trabajo. Era la ruta que mi buen amigo Sauter estaba proyectando así que naturalmente la empecé a probar … y me comencé a enganchar con la ruta.

Mi approach a probarla fue digamos muy apasionado, poco analítico, me la desayunaba chapa por chapa 2 veces por semana como por más de 3 meses. Escalarla era algo así como una obsesión. Me gustaba que los pasos eran precisos y pequeños para mi nivel, me gustaba que la ruta me hacía ejecutar posiciones de cuerpo o agarres que no sabía que podía hacer, también me gustaba el misticismo y algunas historias que había escuchado de ella, me gustaba que me llevaba a una zona fuera de mi zona de comfort y que era un lugar de reunión común donde podía filosofar sobre tal o cual pie o agarre, y para ser totalmente sincero me gustaba también que se sentía un grado más arriba. 

La probé una y otra y otra y otra vez, tratando de hacer movimientos más eficientes, acostumbrando el cuerpo a la ruta, y descubriendo cuál era mi manera de hacerla a falta de fuerza de dedos o de tronco superior. Le di, y le di, y le di, gaste un par de zapatos, y le seguí dando, y disfrutando cada día que iba. 

Un día pude linkear casi que toda la ruta. “Descubrí”, y utilizo comillas porque ya claramente más personas lo habían echo así pero yo no lo sabía, que podía alcanzar un pocket con la mano derecha (cosa que ahora se le baja el grado) y eso me dió el gas para sentir que podía terminarla. Y todo esto se resume en el video que mágicamente Sauter grabó ese día que la pude terminar, una joya que me trae mucho recuerdos. En el minuto 2:52 pueden ver como casi caigo pero logro mantenerme a punta de puras ganas.

Hoy por hoy, pienso en el último proyecto en el que estuve trabajando y veo muchos pero muchos factores en común: muy apasionado, un tanto de obsesión, pasos que siento son precisos para mi nivel, posiciones que no sentía que podía ser capaz,  el misticismo - y la historia de la ruta me encantaban, totalmente me empujaba fuera de zona de comfort, era el proyecto de un amigo y yo me subí en el bus para ganar motivación, y sin lugar a duda fue gracias a la ruta que pude pasar horas filosofando con amigos sobre las posiciones  y agarres, mientras los veía darse los pegues, y por supuesto a quien quiero engañar: se sentía un grado más arríba. Apliqué el mismo principio de probarla una y otra vez. Solo que esta vez no hubo ningún “descubrimiento”, si no que hice más preguntas a los que la habían echo antes y quería hacerla como dictaba el juego. También me grabé haciendo los movimientos, para ver mi acomodo corporal, y también el mental ¿Qué pensé cuando tiraba a ese agarre: la voy a lograr o tiro rendido? Y todo esto aceptando que es un juego y que el único fin de estar ahí era para disfrutar, aprender de mi y del entorno.

Ahora tengo muchos otros proyectos, y quiero escalarlos, y sé que vendrán con el tiempo,  constancia, dedicación, también un poco más de organización y sobre todo focalización. En general puedo aburrirme rápido de algo y brincar de un lado a otro en el mismo día- pero cuando algo alcanza ese espacio #1 en la lista mental voy a invertirle corazón, tiempo y recursos porque así como un día llegué a escalar a Río Oro y la tierra llegaba a la 4 chapa supongo que más cosas cambiarán, es la constante.

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Pragmatismo, dualidad y dejar ir el proyecto.

Los 3 pilares de Feli para proyectar por Feli

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Yo siempre he tenido un gran sentimiento de competitividad. Eso se magnificó cuando empecé a escalar. De repente tenía un millón de problemas que quería superar y eso no me lo tomé a la ligera. Empecé a ir al gimnasio por 5 horas seguidas a entrenar y escalar (en ese momento no había empezado la universidad). Pero conforme fue avanzando y mejorando me di cuenta que la mentalidad con la que abarcaba mis escalada no iba a sustentar mis metas y sueños.

A los años vi que era de suma importancia ir forjando mi mentalidad y los pilares por los cuales iba a poder atacar mis proyectos de manera sana, y que sobre todo disfrute. Conforme han pasado los años he construido 3 de ellos.

La dualidad de proyectar

Proyectar requiere de compromiso. Al menos cómo lo veo yo. Es tomar una ruta que te inspire y que nada más lo haga a uno decir: ¨Quiero escalar eso¨. Yo siempre me tomó ese proceso muy a pecho. Planifico días, semanas y meses y en un caso años, todo lo que necesito entrenar y busco el momento optimo. Llevo u proceso sumamente científico. Lo interesante es que en el momento que dejó todo ese proceso ir. Cuando estoy en la ruta, ya lo hecho hecho está. Tengo que aceptar lo que pasó y proceso que fue por más que me gustará o no. Esto es para quitarme la presión que impongo. Pensar que porque llevé todo un proceso me tiene que dar resultados, nada mas lleva a la frustración. Por eso lo veo como dualidad. Es aceptar que proyectar lleva un compromiso y proceso en el cual yo me involucro emocionalmente, pero que debajo de la piedra lo dejo ir. Aceptar que hay que cosas que no pude controlar y que nada más hay que darle. Planificación contra el presente.

El pragmatismo de proyectar

Para acompañar la dualidad me di cuenta que tampoco puede darle pegues a una ruta sin prensar. Hay que ser pragmático. ¿Esto me sirve? Si ok entonces lo utilizó. ¿Siento que hay una mejor manera? Si, entonces la busco. Para mi es de seguir la intuición de manera muy cortante. No pasar dándole vueltas a un paso, a una secuencia. Es nada más de darle. Hay que ser flexible ante la posibilidad de que la realidad va a ser muy diferente a lo que planificamos. Hay que estar preparados para ser inmediatos.

Dejar ir la idea de proyecto

Ahora usamos todas estas herramientas, estamos por escalar la ruta pero nada más no sale. Pegué tras pegué uno se cae. Es porque debes dejar ir la idea de proyecto. Lo que pase pase. Solo porque es un proyecto no tiene que salir ya. La razón que tomamos un proyecto no es para escalar la ruta, sino para retarnos a mejorar. Cuando acepté eso, deje de juzgar mis éxitos de escalada por ascensos sino por avances. Curiosamente esto me llevó a darme cuenta que la gloria del escalador es de corta vida. Uno hace un ascenso, se pone contento pero inmediatamente piensa en el siguiente reto.


No digo que esta es la mejor forma de atacar las cosas ni que es mi versión final. Desglosar la mentalidad en estos 3 pilares de pragmatismo, dualidad y dejar ir el proyecto es mi versión actual y creo que eso es lo que me ha hecho mejorar durante estos últimos años.

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